Andaz, península de Papagayo Resort, Costa Rica

Llegar, expectante, algo acalorado, porque apenas se baja del carro, el trópico te abraza con aroma a playa y selva. Sin embargo, hacer la pasarela, que te lleva a la recepción abovedada y minimalista, te hace sentir parte de un show de ventilación cruzada- por las dimensiones particulares de la construcción del lobby- donde los anfitriones, gentiles chicos vestidos con un estilo casual , colorista te hacen sentir, con actitud relajada y cercana, de una vez en la casa de playa de tus amigos, en ese momento te brindan una refrescante bebida y una toalla húmeda para aminorar la temperatura corporal, pero no la calidez de un buen momento.
Llegamos de día y la vista era majestuosa, desde la recepción del Hotel Andaz, Península Papagayo Resort, se observan algunos puntos zafiros que algunas copas de árboles permiten avizorar. Ahí está, la Bahía Culebra en Costa Rica. A tres horas y media conduciendo desde San José o 40 minutos de vuelo desde la misma ciudad hacia el aeropuerto de Liberia en Guanacaste. De cualquier manera que se llegue, la recepción será idéntica. Amigos instantáneos.

Ronald Zurcher es el arquitecto costarricense que en su afán de integrar recuerdos de su infancia cuando iba a pasear por esos lares, recogían semillas, cáscaras que se convertían en juguetes y hoy en día se traducen en elementos y proyecciones integradas como parte de un proceso kinestésico, conectado con la naturaleza, como parte de las criaturas de la selva.
Nos encantan estos conceptos donde podemos elegir entre el área familiar o el área exclusiva para adultos, sin embargo el espíritu del lugar, no genera conflicto ni indisposición, más bien la invitación sugerente de la elección como un valioso poder personal.
Una oferta gastronómica impecable, generosa y sin pretensiones y también con la particularidad de escoger entre Rio Bhongo y Ostra, no sólo por sus cartas, sino porque hasta el rincón o el ambiente que se desee, en un jardín , una terraza o espacios diseñados con sugerente personalidad y maravillosa simplicidad. Chao Pescao, es el bar de tapas y la noche no sólo es festiva al estilo Andaz, cadencia sin estruendos.
Todos los detalles imprimen sello, los gestos de cortesía en las habitaciones, el kit “fashionista” para sentirnos chic en la playa y sobretodo calidad en lencería que hace del descanso un recompensa necesaria.
Jorge Arturo, en el spa, es un regalo necesario para alinear todo lo que necesite recomponerse física y emocionalmente.

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